Si ya tienes totalmente controlado tu propio placer y ahora lo que te interesa es lograr una excitación perfecta en tu chico, hay algunas técnicas que puedes llevar a cabo para asegurarte de que cuando lleguéis a la cama esté ya más que preparado. También puede ocurrir que vuestra relación se haya enfriado o que lo hagáis de manera más mecánica que antes y te gustaría darle una vuelta de tuerca a la situación y volverle loco como ocurría los primeros meses de estar juntos. Sea como sea, estos trucos te asegurarán lograr la excitación máxima en un hombre y que solo quiera empezar ya:

1. Ropa interior sexy nueva.

Deja a un lado las braguitas de algodón blancas o con dibujitos y consigue unos cuantos conjuntos de encaje, negros o rojos y muy sexys. Elige los momentos estratégicos para ponértelo, cuando tengáis tiempo para dedicarle a una sesión íntima. Tal vez te interese que te vea al ponértelo o tal vez al quitártelo, pero seguro que sabes hacer que te vea bien…

2. Cena romántica creativa.

Reserva una mesa para cenar el sábado los dos juntos en un restaurante romántico e íntimo. Bebed vino, pero sin pasaros, y hablad de algunos momentos íntimos y divertidos que hayáis compartido en el pasado… Y a partir de ahí usa tu imaginación para empezar el juego: puedes quitarte un zapato y subir el pie hasta encontrar su entrepierna, o susurrarle que tienes muchas ganas de llegar a casa para rememorar cierto momento caliente del pasado… Tú eliges lo que sabes que más le va a gustar.

Una buena idea sería ponerte la ropa interior sexy antes de salir de casa y que te vea, para luego recordarle durante la cena que la llevas puesta y que te gustaría que te la quitara…

3. Se mira pero no se toca

Antes de empezar, puedes decirle que se ponga cómodo y que mire, pero que no te puede tocar hasta que tú digas. Haz un striptease (recuerda que tienes nueva ropa interior sexy) y luego empieza a tocarte tu sola. Te aseguramos que acabará incumpliendo las normas y acercándose corriendo a ayudarte.

4. Estrategias orales

Como colofón final y antes de que se vuelva loco de excitación, le toca a él el turno. Usa tus mejores maniobras para darle placer oral, pero recuérdale que sigue sin tener permitido usar las manos y que tú mandas. Hazlo muy lento y con calma, asegurándote de que le guste y quiera más, pero dejándole con ganas en todo momento.

Tras llevar a cabo algunas o todas estas técnicas, te aseguramos que querrá reservar mesa en el restaurante romántico todos los días de la semana…

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